Cuando los días se acortan, también baja la motivación para crear contenido: un 25,8% de los chilenos presentó ansiedad moderada o severa en abril de 2025 (Achs-UC). Te contamos por qué pasa y cómo sostener tu proyecto sin quemarte en el proceso.
Son las 18:47 de un jueves de julio y Felipe todavía tiene puesta la ropa con la que durmió la siesta. Hace tres horas que debería haber prendido el stream. El setup está listo: micrófono ajustado, aro de luz encendido, el juego cargado en la pantalla. Pero Felipe mira el botón de "Empezar transmisión" como si fuera una responsabilidad muy grande para él. En el chat de Discord ya hay dos mensajes de su comunidad preguntando si hoy transmitirá. No le contesta a su comunidad. Se dice a sí mismo que en media hora más lo hace, y esa media hora se convierte en dos, y esas dos en la decisión silenciosa de cancelar el stream del día jueves. No es la primera vez que ocurre este invierno. Ahí se quedó también la edición del video que tenía pendiente por subir. Felipe sabe que algo no cuadra en él: en verano tenía la motivación para grabar, montar y subir contenido casi sin pensarlo, y ahora cada tarea, por más simple que parezca, le pesa el doble. Se culpa, cree que es flojera suya, que está perdiendo el ritmo, que la comunidad se va a cansar de esperarlo, o que las prioridades en su vida han cambiado.
Si bien Felipe no existe, es la representación de lo que han vivido muchos creadores de contenido esta temporada invernal.
La baja motivación en invierno tiene una explicación psicológica
Lo que le pasa a Felipe tiene un nombre clínico: Trastorno Afectivo Estacional (TAE). No es una enfermedad aparte, sino una variante de un cuadro de depresión mayor que aparece en una época específica del año y desaparece cuando esa temporada termina, así lo clasifica el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5).
Según este estudio, el TAE afecta entre el 1% y el 10% de la población, con el doble de casos en mujeres que en hombres, y aparece con más frecuencia entre los 20 y los 35 años: el mismo rango de edad donde se concentra buena parte de la escena de creadores de contenido y streamers.
El psicólogo Nicolás Santibáñez lo explica en simple: “la falta de luz desordena el reloj biológico del cuerpo, y ese desorden es lo que gatilla los síntomas”, afirma. También menciona que “la luz funciona como un engaño, y esto hace que perdamos nuestro ritmo y nos cambie la rutina”, dice. Para hablar de un patrón estacional, agrega que, “el DSM-5 exige que sea recurrente durante al menos dos años, con síntomas (letargo, anhedonia, pérdida de energía y de motivación) que cesan cuando cambia la estación”.
Nicolás Santibáñez Majul, Psicólogo de la corriente sistémica.
Un país que ya reporta más ansiedad y depresión
Hay que poner atención en los datos generales de salud mental en Chile. Según el Termómetro de Salud Mental Achs-UC, el 13,7% de los adultos chilenos presentó síntomas moderados o severos de depresión hacia fines de 2024 (cerca de 2 millones de personas), con una prevalencia de casi el doble en mujeres (17,4%) que en hombres (9,8%). En la medición de abril de 2025 del mismo estudio, un 25,8% de los encuestados presentó síntomas moderados o severos de ansiedad.
Juan Videla, máster en salud mental de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, explica que el invierno “actúa como un factor agravante”: aunque en Chile no existen cifras oficiales de Trastorno Afectivo Estacional, la evidencia internacional indica que la reducción de horas de luz altera los niveles de serotonina y melatonina. “En latitudes como la nuestra, donde los días se acortan entre junio y agosto, este mecanismo cobra una importante relevancia clínica”, agrega.
"Sin luz, no hay nada"
Sofía Fauna lleva cerca de cuatro años dedicada a la creación de contenido, primero como streamer en Twitch y actualmente en las redes sociales. Nació un 22 de junio, el primer día de invierno, y asocia el frío con una “sensación física de parálisis” desde mucho antes de conocer el término del TAE: "el frío para mí fue como un concepto que se asimila a no movilizarse, a quedarse quieto, a no actuar", relata.
Sofía Fauna, Creadora de Contenido en redes sociales.
Su relación con la temporada invernal tocó fondo en 2023, cuando atravesó lo que describe como "una depresión súper fuerte" en pleno invierno. Hoy, con terapia y más control sobre sus propios tiempos (algo que dice haber ganado al pasarse de las transmisiones en vivo en Twitch a la creación de contenido editado en redes sociales), intenta anticiparse: "busco las excusas sobre todo este año para no paralizarme y no deprimirme, que a veces me deprimo solamente porque no hay luz, porque para mí la luz es vida: si no hay luz no hay nada".
Esa misma tensión entre exigencia y ánimo aparece en la experiencia de Francisca "Panchasky" Sky, creadora de contenido digital, aunque ella la resuelve ordenando su espacio físico y la agenda: "es importante mantener el hogar ordenado, igual que la agenda. Hay momentos para crear, para inspirarse y otros para descansar. Separar los ambientes y decorarlos acorde también es un buen hábito", explica. Sobre la presión de encender cámara sin importar el estado de ánimo, es tajante: "castigarse solo pone una presión que termina afectando tanto el delivery como la cadencia del contenido".
Panchasky, Creadora de Contenido digital.
Para Santibáñez, el desgaste estacional de los creadores no puede entenderse sin mirar la presión de las métricas en los contenidos que crean. El psicólogo describe una “disonancia entre ego y autoestima” que se agrava justo cuando el ánimo ya viene bajo por la falta de luz: “la gente en general se acostumbra a una media que es un estímulo placentero: los likes, o en un stream, la cantidad de visitas [...] cuando empieza a bajar la cuota, ahí el streamer se empieza a cuestionar: estaré haciendo bien las cosas, será mi culpa”. Su lectura es que ese quiebre rara vez tiene una sola causa, pero que la caída de serotonina asociada al invierno puede ser el factor que empuja a alguien ya exigido al límite. Es, en el fondo, lo mismo que le pasa a Felipe: un proyecto que fluía casi solo en verano y que, sin que cambie nada más que la estación, de pronto empieza a costar el doble de motivación.
¿Cómo sostener tu proyecto de creación de contenido sin quemarse en el proceso?
Ninguna de las fuentes consultadas plantea el invierno como un obstáculo que se supere con fuerza de voluntad. Todas describen, en cambio, ajustes prácticos y graduales en su estilo de vida para lograr atravesar la estación invernal.
La primera estrategia es reducir la exigencia de tiempo por sesiones de trabajo. Sofía Fauna lo resume con una frase que repite como principio: "para mí es más importante hacerlo que hacerlo perfecto […] no voy a hacerlo perfecto, no voy a estar dos horas afuera en la calle grabando porque hace frío. Voy a hacerlo en 15 minutos, en media hora, y ya está". Microsesiones de 15 a 30 minutos, en lugar de maratones de grabación o edición, permiten sostener la producción audiovisual sin exigir la misma energía que en meses de más luz.
El segundo ajuste es la ejecución gradual, según la energía disponible en cada momento y no según un calendario fijo. Santibáñez lo plantea como parte del manejo terapéutico frente a la desmotivación: "creo que es importante ir retomando poco a poco, se pueden ir haciendo cosas más pequeñas también para tener una sensación de logro, que es algo que va motivando también a una persona de a poco". Panchasky coincide desde su propia práctica: "ser flexible, y adaptar el contenido, horarios y formatos según lo que vaya acomodándose a la rutina del momento […] hay que ser constante, pero no pasa nada si hay cosas que cambian en el camino".
El tercer punto, y quizás el más difícil de sostener en una industria que premia la constancia y el algoritmo, es priorizar la estabilidad emocional por sobre el rendimiento. Santibáñez propone cambiar el objetivo de fondo cuando la desmotivación aparece: pasar de perseguir visibilidad o ingresos a buscar compañía social y disfrute, "cambiándole un poquito la perspectiva a una actividad que tenía solamente un objetivo, para que así también le demos una herramienta nueva". A esas ideas suma recomendaciones más concretas: exponerse a luz natural apenas uno se levanta, hacer ejercicio regularmente; Santibáñez explica que “nos despeja, nos desestresa y nos baja los niveles de cortisol (la hormona del estrés)” y, en algunos casos, usar lámparas terapéuticas que, según describe, “hacen una simulación de la luz natural para poder así también recuperar un poquito la energía”.
Trastorno Afectivo Estacional en invierno.
Adaptarse no reemplaza el tratamiento
Todo lo anterior son estrategias de adaptación creativa: ajustes que permiten a un creador sostener su proyecto sin exigirse una energía que el cuerpo, en pleno invierno, simplemente no tiene disponible. Ninguna estrategia reemplaza la atención de un profesional de salud mental. Santibáñez es enfático en ese punto antes de cualquier otra recomendación: "ideal consultar con profesionales, terapia, psiquiatría. Creo que eso es un punto clave”.
Para quienes están atravesando un invierno similar al de Felipe, la última palabra la tiene PanchaSky, y a modo de recordatorio: "hay que ser constante, pero no pasa nada si hay cosas que cambian en el camino. Lo único constante es el cambio".






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